lunes, febrero 02, 2009

La Leyenda de San Dunstan y el Diablo


“And it is for trouth reported, that where this signe dothe appere, there the Evill Spirite entreth not”


El signo a qué se refiere la cita recogida por George Cruikshank y relativo a un sermón contra la brujería, se trata, cómo muestra la ilustración, de la herradura. De su uso como amuleto contra el Diablo y allegados, trata la historia del sagaz santo Dunstan, quien probó con creces su ingenio enfrentándose en varias ocasiones a las intrigas del maligno.

Del avispado abad, que llegó a ser arzobispo de Canterbury, se cuenta que pasaba sus días en una estrecha celda en la que estudiaba, trabajaba y tocaba el arpa. Y dícese de estas habilidades que logró conseguir gran fama como músico, miniaturista y herrero (por esta última de sus cualidades se le conoce como patrón de los orfebres, celebrándose su festividad el 19 de mayo).

Según la leyenda vinculada al santo, fue en la minúscula celda y en el ejercicio de sus dotes artísticas con el arpa, cuando por primera vez se le apareció el Diablo, quien es amigo de tentar a los santos y devotos en sus momentos de relax y abandono. Pero en esta ocasión, se alejó sin provocar mayor incidente.

No ocurrió del mismo modo en la segunda ocasión en que se acercó el Príncipe Oscuro, en la que se atrevió a tentar al tenaz santo en mitad de sus tareas como herrador. San Dunstan dejó que el Diablo se le aproximase lo suficiente como para agarrarle por la nariz con las tenazas ardiendo.



Y no contento con comprobar que el religioso se las traía, acudió en una tercera ocasión, disfrazado y acompañado de un caballo para confundirle. Pero el terrible Dunstan, distinguiendo la astucia, terminó por herrar al Diablo en lugar de al caballo, provocándole tal dolor, que se dice que desde entonces y bajo promesa, no puede presentarse en casa alguna que ostente el signo elegido.



“Then do not fail, great architect

Assembled wisdom to protect

From Satan's visitation

With horse-shoe fortify each gate

Each lion's paw; and then the State

Is safe from ruination”




3 comentarios:

JON MIKEL ALTUNA dijo...

¡Qué bien! No conocía el porqué de la herradura. Gracias ;)

Nicho dijo...

Hay que rezar a San Dunstan con frecuencia para que hierre con delicadeza infinita las posaderas blancuzcas de ese diablo que

Aparte de eso: cuando yo era pequeño se encontraban bastantes herraduras oxidadas por esos campo desamparados de Castilla. A veces, las tirábamos para atrás, como la novia que tira el ramo de flores, para que nos diese suerte, pero alguno a lo mejor con la secreta esperanza de que escalabraba a algún pardillo que pasase por allí. Claro, como todo estaba desamparado al final acababa conformándose con tener buena suerte.

Nicho dijo...

... de ese diablo que ...