lunes, agosto 09, 2010

Gabriele D’Annunzio. Le Vergini Delle Rocce


“¿Las conocí en el tedio de un día cualquiera o fueron tal vez criaturas fruto de mi deseo y mi perplejidad?”

De igual modo el que lee se encuentra preso del mismo hechizo. ¿Habitan Massimilla, Anatolia y Violante un jardín cerrado al que sólo accederemos a través del filtro impreciso de un espejismo de rocas llameantes, o se trata de simples muchachas entrevistas esquivando el tráfico que prometen con su silencio descubrimientos que mueren en la fuga? Cómo describe el propio escritor en el prólogo a la novela-poema, “tal vez sólo se comprende lo inefable a través del lenguaje de la sangre, elocuente, que se expresa en las venas de las más bellas manos desnudas”.
Con títulos anteriores como “Las Tres Princesas” o “La Trinidad”, la obra literaria, poema en prosa, deseo de escritura total, se descubre como un proyecto idealmente ambicioso. Un poema en el que los sucesos reales aparecen transfigurados en significados elevados y difusos. No se articula como una novela más, más bien se convierte en un relicario de silencio, soledad y pasado, en un ballet espiritual en el que las figuras de las Vírgenes se mueven en un fondo de paisaje que está en consonancia con el ardor y desolación de sus almas.
Le Vergini Delle Rocce” deviene fábula de un universo en continuo florecimiento y extinción que tiene como protagonistas a tres hermanas prisioneras del tiempo en una villa desatendida, donde el tedio se convierte en un sueño ilusorio, y del mismo modo en locura, y en un verdadero culto al presente inmóvil que se acaba confundiendo con el mito del pasado compartido. Las tres hermanas núbiles viven de correspondencias secretas, que expresan a través de vibraciones imperceptibles en su voz y en su mirada y que son consustanciales al paisaje. En la cadena de rocas puntiagudas ahora azules, ahora púrpuras, ahora rosáceas como el coral, se reflejan las jóvenes como en un espejo, mostrando las afinidades secretas de la naturaleza.
Es el legado del artista vidente, que revela en los detalles el poder de la divinidad a través de páginas repletas de magia, que se desarrollan con un ritmo ralentizado e hipnótico que congela los objetos, las formas y las figuras en claroscuros en relieve. Las Vírgenes se estilizan en proporciones ideales, casi alcanzando la categoría de alegorías, encarnaciones de sueños imposibles. Apariciones espectrales que sin embargo se hacen vívidas en la profunda sensualidad del detallismo de sus manos o sus cabellos.
Tal vez ellas esperan en su jardín secreto a aquel que se atreva a descubrirlas para después dejarlas escapar y desaparecer sin retener su fragancia.

1 comentario:

periferia uber alles dijo...

La muerte de Narciso es inminente (aunque parezca mentira). Los demás no se han dado cuenta (Creo que tú lo hiciste hace mucho tiempo).