martes, noviembre 22, 2005

Abandoned Asylums


Mis vagabundeos por las ruinas me llevan hoy a recomendar este libro: Abandoned Asylums of New England, a photographic journey, un paseo fotográfico por Instituciones para enfermos mentales, realizado por dos habitantes de Nueva Inglaterra, John Gray y Mark Gerrity, que recogen sus impresiones sobre nueve edificios abandonados en Massachusetts y Connecticut.
Palacios en decadencia que parecen haber sido abandonados a toda prisa, con rumores aún vistiendo las paredes de conversaciones, el calor de los cuerpos en la ropa de la cama y restos de instintos en cristales rotos. Caminemos despacio por los largos corredores, acariciando los jirones de cortina con cariño, palpando el encanto desolado de muebles astillados y oxidaciones en los barrotes del lecho. Hay un rincón para cada uno donde sentarse y deleitarse con la pequeña vida que repta por las losas y enredarse en la hiedra que serpentea por trastos desvencijados.
Los símbolos nos rodean cosificados en objetos comunes: un jarrón con agua verdeada, un piano comido por la humedad… cepillos, jabones, perchas y frascos de colonia de una belleza que desfallece en evocaciones de reposo y pesadilla.
Adentrémonos, pasemos por encima de la puerta verde, está en el suelo sin poder levantarse, arrancada de los goznes. Apoyemos el pie tembloroso en el tablero negro y blanco dispuestos a respirar y sentir sobre la piel la patina de soplos y los dedos de pensamientos acuosos.
Venid.



8 comentarios:

Caído dijo...

Asylum Poems: Naples, Fl., New Years Day, 1989 by Jerry Monaco


Asylum Poems:
Naples, Florida; New Years Day, 1989
by Jerry Monaco
To Deirdre


GUESTS


Here
the schizophrenics dance in the sun
laugh at pool side.

Here
the mental cases posture in the hotel lobby
compose intricate poses
for the mise en scene of the inner eye:
imaginary cameras
click and shutter.
We are frozen pictures
swollen onto screens
2089 A.D.
(When all are dead, of course.)
These vacationers of our rotting empire
sit stiffly in their chairs
glance into mirrors of fake Versailles.



THE ARCHITECT


Surrounding the hotel
mangroves
drop their roots into brackish brown water
stalk through the muck
create a tangle of waterways
to enhance the trade of cocaine.

The luxury hotel crowns the swamp
like a hospital for the criminally insane.
Just as exclusive,
across the East River there's one
that looks the same.

"One asylum is as good as another,"
the architect thought.

(He designed
the two fake bell towers each with a decorative
window like the face of a clock
and two years later committed suicide.)

"To take up residence here or there
depends on what you can afford,
money or torture in kind."



SERVANTS


Waiters
wear bow ties, dinner jackets,
above white bermuda shorts.
Put grenadine in screwdrivers
and miniaturized tropical settings
in oversized glass snifters --

arrangements of a Japanese florist
who spent two years interned.
The strange concoctions glitter in the sun
orange, red and impossible blue.
Each to his own poison. The florist thinks
of emblems of lust blooming
from his confiscated farm
harsh hands sinking into fertilized soil
and the desert camp of his internment
where his wife died of rotten food.

At pool side
Wind chimes mingle with the sea.
The mechanical bell of a distant church
sounds. A waiter from El Salvador
carries drinks above his head
stands erect beside a guest
and offers spirits to a monkey-
suited man who recalls his balance.
The waiter remembers more:

his town square at twilight
where ten gallows hung like question marks beneath
the shadows of imported banyan trees
planted by his grandfather a mayor. That night
purple tongues protruded from white lips,
the mountain wind chimed through dangling bodies,
the church bell tolled one sane hour
out of time.

The man in the monkey suit falls
into the pool clutching a glass of scotch.
We all laugh, speculate he'll drown.



ON THE BEACH


Young men,
Masters of Philosophy in bathing suits,
some bearded and stripped to their waists,
bring beach chairs, Bloody Marys and pretzels
to the schizos and bi-polars
on the beach. Others stand guard.
Women in bikinis, some topless,
refugees from Rio,
watch with detached amusement.
(Amusement is not an expression
for their stern faces.)
They are brown and long
and look of sex only from a distance
in Giacometti's eyes.
Skin and bone, all,
withering anorexics, they are walking
shadows in the white light.

When they swim in the sea
they sink like stone.
I float on my New Year's fat.
We are all made nervous
by the iris blue-green
of the undisturbed sea,
the bright retina of the red sun
in the almost empty sky.

The earth moves in degrees
to the angle of the sun.
We sit and wait for the shattering sky,
for the sea to break.

ayn dijo...

...adentrarse en esas camisas rígidas que ataban espíritus en estado de efervescencia trastornada, en ventanas desde las que soñaron volar los hombres de mirada fija contra el horizonte blanco, observar la soledad que provoca una cama deshecha sin puertas que la cierren; por ahí transcurrieron vidas como la nuestra, que en un momento de locura, se les paró el tiempo. Retratos inusuales que nos llaman, con voz susurrante, desde el contorno de la razón.

Siempre sugerentes, sigo dando vueltas en las norias desvencijadas...

bSO Aura

FAC dijo...

Durante un tiempo me dediqué junto a 3 amigos a entrar en casas antiguas que sabíamos cerradas, a veces por herencias, a veces no sabíamos el motivo.

Hace más de 10 años de ello pero el placer de pisar un cristal roto, limpiar un espejo con la esperanza de ver otra cara reflejándose en él, o el summum, sentarnos a la mesa del comedor y charlar como si fueramos los amos del lugar.

Siempre de noche. Sólo me arrepiento de una cosa, nunca nos llevamos nada, y yo suspiraba por una jofaina con espejo como la que había visto en casa de mis bisabuelos y que se perdió en algún momento de mi infancia.

Nicho dijo...

Las casas abandonadas son tumbas donde viven cosas con memoria que hay que robar.

scarlett7 dijo...

De pequeña quería vivir sola en una mansión abandonada...
Por fin te encuentro Alice ;P

Javi dijo...

Compleméntese la visita con un visionado a oscuras de "Session 9", y estaremos listos para la locura...

Tecnorrante dijo...

Que buena recomendación de este libro de fotos de asilos! ¿Se conseguirá en Caracas? Revisaré...

Möbius el Crononauta dijo...

Siempre he fantaseado con visitar alguno de esos edificios abandonados, con ese aura de misterio, terror, romanticismo... arquitectónicamente dejan bastante que desear, pero el interior debe ser igual de fascinante que esos viejos "asylums" norteamericanos