martes, mayo 27, 2008

Historia del crimen: LA BANDA DE BONNOT.

"El caso de los asesinos trágicos", Primera Parte.

Posted by Xavi Sans










Documentación a cargo de Xavier Sans Ezquerra, 2.008. Sobre un guión sin posibilidades, Lleno de interrogantes y casualidades.

INTRODUCCIÓN:

La historia que paso a narrarles a continuación tuvo su origen en la desgarradora realidad humana y social europea, y sobre todo francesa, de principios del siglo XX.

La aparición de un grave problema económico y la enorme distanciamiento existente entre las clases sociales, como consecuencia de una completa caducidad de las jerarquías políticas, así como la creación de los grandes sindicatos y otras organizaciones obreras, dan paso a un cada vez más fuerte sentimiento nihilista por parte de las llamadas clases oprimidas. Esto hizo posible una situación de revuelta y caos que ningún régimen político, ni policial, podía atajar. Los bandoleros urbanos comenzaron a robar los modernos automóviles de los ricos para utilizarlos en su huída tras sus atracos a bancos, ante la perpleja mirada de unas anticuadas fuerzas policiales.

Algo que nos parece "tan actual" ya estaba totalmente en auge por aquellos lejanos días: la escala terrorista.

Bandas o individuos aislados, llevados por un idealismo proletario feroz, unido a un deseo de subvertir la situación política, y con oscuros pensamientos xenófobos y antisemitas en la cabeza, actuaban con total impunidad en los países europeos de mayor nivel industrial.

En este contexto de terror e inseguridad ciudadana, de política de intereses minoritarios y grandes anhelos de libertad anarquista, idealizada e instigada desde Rusia, es donde aparece el ladrón y pistolero Julien Bonnot, quien convirtió a un grupo humano de intelectuales y proletarios en asesinos, allá por 1.911. Ahora paso a contar los últimos años de la banda de Bonnot, llamada en la época: "los bandidos del auto"; conocerán también sus características personales, ambientales e históricas, la banda estaba formada por ideólogos anarquistas deseosos de una mayor "acción física", hartos ya de la fase intelectual y pacifista que les aletargaba, (editaban un periódico sem.-clandestino llamado "L´Anarchie").

Bonnot, -el antihéroe de esta historia absolutamente verídica-, es un delincuente de poca monta, misterioso, frío y vengativo. Hombre de viva inteligencia que se aprovecha de las debilidades del grupo anarquista para sus propios fines, creando una mortífera banda en lo que antes era un polvorín humano recalentado. Una vez encendida la mecha, la banda asolará, masacrará y aterrorizará en los alrededores de París y Lyon desde 1.911 a 1.913. Un año más tarde toda aquella situación caótica devendría en conflicto abierto. Sería el inicio de la Primera Guerra Mundial o Gran Guerra.

ACTO 1. EL CAPITAL.

Lyon, 12 de octubre de 1.911. Carretera de Viena, 23 bis. Hay un modesto y corriente taller de reparación de motocicletas y automóviles. Sus propietarios: Bonnot et Demange, -apodado "Petit"-, son socios recientes, pero se llevan muy bien. Su habilidad como mecánicos es notable, así que no les falta trabajo. Tras haber comido vuelven al trabajo.

Justo enfrente del taller se halla Jaillet, el farmacéutico, su compañero de "partidita", quien sale en cuanto los ve llegar para advertirles:

- ¡Eh, P´tit!, ¡Julien!..., acaba de venir un inspector de la policía y ha estado tratando de tirarme de la lengua. Cree que en vuestro taller hay motos robadas... Creo que no va a tardar en volver por aquí a seguir husmeando...

Bonnot, tomado por sorpresa, ni se inmuta. Su rocoso rostro permanece altivo e impasible cuando con gran calma comunica a su socio la intención de acercarse un momento al quiosco a por un periódico mientras P´tit abre iza la puerta metálica que cubre el taller. Bonnot se va caminando sin prisa. Demange (P´tit) jamás volverá a verle vivo...

Apenas diez minutos después de la extraña huída de Bonnot, el mismísimo subjefe de policía de Lyon irrumpía en el taller acompañado de un grupo de inspectores. Detienen a P´tit y registran el garaje de cabo a rabo pero Bonnot está lejos. Por culpa de un policía demasiado curioso está sin trabajo, sin negocio, y se ha convertido en un hombre perseguido. Está a punto de comenzar "el caso de los asesinos trágicos", como acabará por llamársele en su tiempo, el dossier criminal más fantástico en los albores del siglo XX.

El sumario probaría que en el garaje de Bonnot et Demange había dos motocicletas modelo Terrot que habían sido robadas en los almacenes Weber, en la calle Vandôme, la madrugada del pasado 31 de Marzo. Bonnot había abierto un taller para poder vender los automóviles y las motos que robaba hasta en Suíza, -que es de donde era-.

El sumario también probaría que Demange era inocente. Un hombre no demasiado curioso que hacía tan solo la función de hombre de paja. P´tit solo pidió a Bonnot que le garantizara el mismo jornal que le pagaban en la fábrica de Barliet, tras dejarla los dos.

Mientras P´tit/Demange se explicaba, Bonnot entró en una cochera cercana y saltó al volante de un magnífico deportivo de 18 caballos de fuerza que había robado a un coleccionista de sellos de Viena, y se lanzó campo a través con destino a París.

(La cochera era un almacén de vehículos robados, él tenía alquiladas ocho cocheras más como esta bajo el falso nombre de Antoine Renaud).

Al pasar con su flamante automóvil, Bonnot recoge a Platano, el italiano, (también conocido como Mandino o Mandolino); antiguo mozo de panadería que ha sido detenido en varias ocasiones por repartir octavillas antimilitaristas. Bonnot y él habían trabajado juntos descerrajando cajas de caudales o destrozando las puertas de algunos garajes, con una clara intención... Platano acaba de llegar recientemente de Italia a donde ha ido a arreglar un problema relacionado con una herencia, de repente tiene cuarenta mil francos encima, entusiasmado le transmite su alegría a Bonnot.

El expansivo Platano le comenta su proyecto más inmediato: Cuando llegue a la capital de Francia irá directamente a ver a sus amigos, todos son del movimiento libertario. Editan un periódico "La Anarquía", sin apenas medios económicos, y Plátano les ha prometido lo necesario para reemplazar la vieja maquina. Con lo que sobre piensa empezar una nueva vida. Y también se acordará de Bonnot.

Bonnot conduce con el ceño fruncido:

-"¡Hay que ser imbécil para gastarse ése dineral en mejorar ésa porquería de periódico...!"; -piensa-.

Y también piensa en la bella Judith... La tierna Judith de frescos brazos que estará esperándole en su habitación, sin sospechar que la policía la tiene rodeada...

Judith, a la que conoció en 1.907, cuando Julien Bonnot se instaló como huésped en casa del matrimonio Thollon, que tenían la costumbre de tomar un pensionista para balancear su presupuesto. ¡Extraña pareja hacían los Thollon!...; él un ex-fundidor de 31 años convertido en guardián del cementerio de Loyasse, más interesado en emborracharse que en vigilar. Ella, la bella Judith, no escatimaba el favor de sus encantos a todo el mundo. Mercier, el anterior huésped de los Thollon, se lo dijo a Bonnot: "¡La nena traga!". (Luego cuando se tomó declaración al matrimonio se supo que Judith había tenido, desde que se casó el 12 de julio de 1.900 hasta 1.905, una treintena de amantes conocidos).

Pero nada fue igual desde el momento en que Bonnot entró en la vida de Judith. Por fin ella había encontrado un hombre de verdad, un hombre que lucha contra la sociedad y no un imbécil como su Thollon. No tenían secretos el uno para el otro, todo lo compartían, incluso las ideas, (a Judith la llamarán sus vecinos "la guillotinadora"); Judith redacta la correspondencia de Bonnot que él firma como Antoine Renaud, ella le guarda el dinero e incluso llega a participar en alguna correría nocturna. Hasta va a empezar a estudiar inglés y alemán. Planean irse al extranjero a disfrutar de la vida cuando reúnan dinero suficiente, no sin antes haber asesinado a Thollon. ¡El pobre Thollon que cuando llega Bonnot, él se marcha!

En todo esto piensa Bonnot mientras huye hacia París a una velocidad endiablada, Plátano duerme a su lado, su espíritu tranquilo se fía de Bonnot, un conductor sin par, el más hábil que nunca hubo en la firma Barliet para probar sus bólidos de carreras.

El 2 de diciembre de 1.911 el Juez de Instrucción enviaba una comisión integrada por el subjefe de policía de Lyon y el Doctor Locard, jefe del laboratorio criminal de la policía, a visitar al matrimonio Thollon, iniciando así una cuidadosa inquisitoria.

Al levantarse todo el suelo de madera del cuarto de huéspedes aparecieron ocultos siete sopletes, seis manómetros, un tanque de oxígeno, material de falsificación de moneda, paquetes de moneda falsa de cinco francos, y varios paquetes de melinita (explosivos). Los Thollon fueron detenidos y conducidos a la prisión de Lyon.

Thollon, curiosamente, parece aliviado, respira. Irá a ver al inspector para confesar:

-Voy a la cárcel,-dice mientras se lo llevan-; no hay duda... pero al menos esta noche, dormiré tranquilo...

Bonnot prevé la detención de su amada y su ira aumenta. La mañana del 27 de noviembre de 1.911, en mitad del bosque de Logettes, muy cerca de Châtelet-en-Brie, el motor parece haberse recalentado en exceso. Bonnot se detiene. A Platano le quedan solo dos minutos de vida cuando Bonnot le comunica que se ha roto la correa del ventilador...

En aquel mismo instante, el guarda jurado Blondeau efectuaba su roda en el coto de los faisanes cuando oyó dos detonaciones...

Inicialmente pensó que se trataba de cazadores furtivos, el perro del guarda gemía hasta lograr zafarse de su correa. El guarda Blondeau siguió al perro que corría, y cuando llegó al camino de Melun recibió la sorpresa más desagradable de su vida.

Ante su presencia, un hombre arrojó un cuerpo humano inerte, subió al coche y salió del bosque como alma que lleva el diablo.

Las ropas del hombre muerto se hallaban revueltas y sus bolsillos al revés. Tras la oreja izquierda de Platano dos orificios iguales podían apreciarse, sin duda producidos por las balas del revólver.

El guarda tomó una bicicleta y pedaleó hasta Châtelet-en-Brie para advertir a los gendarmes y pedir ayuda. En vano. Platano se hallaba en coma. Esa misma noche, a las diez, falleció en el hospital sin recobrar el conocimiento.

Los inspectores de la policía examinaron el abrigo que llevaba Platano. Era completamente nuevo y de buen corte, cosido con todo esmero... El trabajo de un buen profesional. Una tarjeta encontrada en el bolsillo interior de la chaqueta anunciaba que el abrigo fue confeccionado en los "Almacenes Gentleman" de París, paseo Poissennière 24. Nº del resguardo 5.236". Los inspectores se personaron en los almacenes con el traje del difunto. El dueño del establecimiento reconoció inmediatamente el abrigo, examinó su libro de clientes y dijo que el nº del resguardo correspondía con el del "Sr. Mandino, calle de la Nación, nº 5".

Mandino es uno de los nombres falsos que Platano solía utilizar, el aparato policial se pone en marcha, avanzando lentamente. El primero de diciembre de 1.911 "El Proceso de Lyon" pide en grandes titulares la ayuda ciudadana para la captura de Bonnot.

Solo falta proceder al arresto. No se logrará nunca. El culpable ha desaparecido. Bonnot ahora se llama Julio Comtesse, por obra y gracia de unos documentos, (libreta militar y partida de nacimiento), que ha sustraído a su cuñado. Ha teñido su bigote de rojo. El falso señor Comtesse ocupa una habitación en una tranquila pensión familiar de la calle Nollet, Nº 45, Bonnot se está haciendo pasar por un respetable hombre de negocios de Belfort.

La policía le sigue los pasos. Los días pasan. ¿En que pensaba Bonnot, solo entre las cuatro paredes de su cuarto?

Seguro que en Judith, pudriéndose en la cárcel, a quien envía regularmente pequeñas sumas de dinero, acompañadas de cartas anodinas que firma con un nombre falso.

También debe recordar su pasado, su infancia destruida, su madre muerta cuando él tenía solo cinco años... en las peleas de su adolescencia en los bailes de Montbeliard... en sus primeras actividades como propagandista de la anarquía, que le supusieron ser despedido de tantos trabajos...

En su primera mujer, Sophie-Louise Burdet, que lo abandonó para irse con su mejor amigo; llevándose a Justin, su hijo, al que nunca volvería a ver, ¡nunca! Justin ahora será ya todo un hombre...

Bonnot pronto desespera. Una fría rabia le domina. -¡Se acabaron los pequeños hurtos!,-piensa-; ¡las cosas sin envergadura...!

Bonnot tiene cuentas que arreglar... ¡con toda la sociedad!; ya oirán ellos hablar de Julien Bonnot. Va a montar un golpe a lo grande...

Claro que...está solo. Necesita hombres. Y hombres de una pieza, dispuestos a todo...

Pero, ¿dónde encontrarlos...?