miércoles, abril 02, 2008

A VEINTE MIL LEGUAS

Disculpen si no me muevo, si me adormezco más de lo normal o si paso las horas espantando pesadillas ajenas. El mundo está demasiado lejos. Incluso cuando me interno en sus callejuelas de cartón-piedra me doy cuenta que se trata de un escenario y que alguien intenta engañarme susurrándome al oído que la vida, mi vida, está ahí fuera.

Pero no quiero traducir mi misantropía. Tampoco se trata de hablar sobre mí, aunque no tenga otra cosa de que hablar. En mi particular feria de espejismos recibo destellos desde lo alto, guiños en los reflejos dorados de los brotes verdes, susurros de hojas muertas, malditas, que ríen sin venir a cuento. Desórdenes. Impurezas. La terrible mordedura de Orfeo en las sábanas.

He abandonado mis saludables costumbres, hijas del ocio y de una tendencia innata a la laxitud. Ahora obedezco a los relojes y a los vaivenes de la gran ciudad. Las luces de “Amanecer” me ciegan, sobreimprimiéndose en los tonos falsos de la ropa teñida. De la amabilidad automatizada. De la inmovilidad. Es el demonio quien creo que mantiene a sus hordas estáticas y tensas, subyugadas por los ritmos monótonos de los tambores.

He pensado mucho en este mi pequeño espacio, y en algunos de ustedes, con la calma que requiere cada acto realizado con cierta intención. E invoco esa calma para procurar mostrar lo propio sin pretensiones, ni propósitos. Tan sólo revelar lo que tengo cerca, las fosforescencias que se avistan desde aquí y cazar momentos de quienes me envuelven con su bendita magia.

Desde las profundidades marinas, aprovecho para mandarles una señal en forma de estrella.

8 comentarios:

fran le kinky dijo...

:_)

elpablo dijo...

joer, menos mal que das señales de vida!
qué rollo esto de los blogs, se preocupa uno y to!
hala, anímate o lo que sea!

kuroi yume dijo...

Higronauta habla de finales de era. Sinceramente espero que la cosa reflote.

Tranquila, Sita Aura, ya la aguardamos sentados bajo la sombra de las palmera durante algun tiempo...

el loco oficial dijo...

Precioso texto Aura. Y esto: "Tan sólo revelar lo que tengo cerca, las fosforescencias que se avistan desde aquí y cazar momentos de quienes me envuelven con su bendita magia."

No pido más.

Y la entiendo, empatizo con esa misantropía...

Cuídese querida.

sublibrarian of the year dijo...

Ayer a la hora chunga de las tantas le iba a contestar que el trabajo es horrible y que comprendía muy bien esa sensación de ser, a la vez, exprimidor y naranja. Algo me detuvo y no fue el cansancio. Hoy releo su texto y comprendo que estaba equivocado y en lo cierto. Trabajar es horrible, horrible. Echo tanto de menos la laxitud.

el brujo don carlos dijo...

Bueno, pues le deseo lo mejor... En lo que sea.

Möbius el Crononauta dijo...

Mis sospechas se confirma. ¡Te ha secuestrado el capitán Nemo! Si encuentras su tesoro perdido acuérdese de este paupérrimo crononauta.

Nicho dijo...

Don Quijote, creo que fue Voltaire el que lo dijo, era una hombre que se inventaba pasiones para ejercitarse.
Pues eso, Aura.
Una saludo.