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martes, abril 25, 2006

Hombres Lobo (III): Una loba

“En el número de octubre de 1977 de The American Journal of Psychiatry, Harvey A. Rosenstock y Kenneth R. Vincent publicaron el caso de una mujer de 49 años que se creía un lobo y que cada vez con más frecuencia mostraba un comportamiento propio de tal animal. Contaba que, bajo la normal apariencia de una mujer que llevaba veinte años de feliz matrimonio, sentía la irresistible necesidad de satisfacer unos terribles apetitos bestiales. Sus fantasías eróticas frecuentemente giraban en torno a mantener relaciones con otras mujeres en perversas orgías. El lobo era una figura constante en sus fantasías, podía sentir su mirada hipnótica que la atraía con fuerza y su aliento caliente sobre el cuello por las noches. Tal era su obsesión, que después de un tiempo empezó a “sentirse como un animal con garras”. No pudiendo reprimir sus pulsiones, pronto fue dominada por la pasión del lobo. Desnuda y a cuatro patas había llegado a insinuarse sexualmente a su propia madre. La siguiente tarde, después de hacer el amor con su marido, sufrió un violento ataque de dos horas de duración durante las cuales gruñó y desgarró las ropas de la cama con sus uñas. Explicaba después que el demonio “había entrado en ella y la había hecho convertirse en un animal”. Recibió tratamiento farmacológico y psicoterapia. Durante las tres primeras semanas siguió sufriendo ataques, en los que decía que por las noches se convertía en un lobo con garras, colmillos y todo el cuerpo cubierto de pelo. Decía que seguiría rondando por la tierra después de la muerte, sentía necesidad de matar y un fuerte deseo sexual. Veía la cara de un lobo en vez de la suya cuando se miraba a un espejo, y hacía ruidos animales. Después de un período de mejoría recayó durante la luna llena. Decía que debía rondar por los cementerios para encontrarse con “un hombre alto y oscuro”. Tras nueve semanas de internamiento fue dada de alta con tratamiento farmacológico”.

Extraído de “Seres Extraordinarios. Anomalías, Deformidades y Rarezas Humanas”, de Manuel Moros.

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Hombres Lobo (II): Jean Grenier. El Niño Licántropo
Hombres Lobo. Peter Stubbe

martes, marzo 07, 2006

Hombres Lobo (II): Jean Grenier. El Niño Licántropo.

Nos encontramos en 1603. Jean Grenier de Aquitania vagabundea por los campos cuando se encuentra con un grupo de niñas y las asusta asegurándoles que cuando se pone el sol es capaz de devorarlas después de haberse convertido en hombre lobo. Como era de esperar ellas corren despavoridas.
Pero Jean no tardó en volver a las andadas. Poco después atacaba a una pastorcilla que cuidaba de sus ovejas. Ésta fue más lista antes de salir huyendo y le golpeó con un cayado. El pequeño Grenier quería comérsela.
El juicio de este niño terrible ocurrió ante el Tribunal de Burdeos meses más tarde. Jean, un adolescente de catorce años de fisonomía canina y rasgos de deficiencia física y mental fue acusado de canibalismo.
En el estrado el joven lobo explicó su peculiar historia: Hacía algunos meses que había escapado de su hogar porque su padre, un humilde jornalero de S. Antoine de Pizon, lo maltrataba. Jean se ocupó en varios trabajos en ese tiempo, sobre todo cuidando rebaños, pero los granjeros se quejaban de que no cumplía bien sus tareas. Así que siguió su vagabundeo por bosques y campos hasta que un día se encontró con un chico de su edad llamado Pierre La Tihaire. Juntos se adentraron en los bosques y allí se toparon con un caballero vestido de negro al que Jean llamaba “Maître de la Fôret”. El hombre misterioso les marcó con unas señales oscuras en la piel, les regaló un ungüento y una piel de lobo y les otorgó el don de convertirse en licántropos con la puesta de sol.
Jean confesó ante el Tribunal haberse comido a los quince niños que habían desaparecido, dando detalles precisos de los hechos, y se le declaró mentalmente enfermo, con signos de posesión demoníaca, y fue enviado a un monasterio de Burdeos donde pasó el resto de su corta existencia.
Murió a los veinte años. Durante su estancia en el monasterio su estatura se redujo, sus colmillos se afilaron, se negaba a comer cualquier alimento que no fuese carne cruda y sus manos parecían garras. Apenas comprendía lo que le decían.
El hombre de negro no volvió a buscarlo.

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Hombres Lobo. Peter Stubbe

martes, febrero 14, 2006

Hombres Lobo. Peter Stubbe

En 1589, en Bedburg, cerca de Colonia, unos campesinos consiguieron arrinconar al hombre lobo que llevaba un tiempo masacrando la región. De repente el hombre se levantó y enseguida lo reconocieron ya que era uno de sus amables vecinos: era Peter Stubbe.
Peter fue juzgado y torturado pero antes confesó haber matado a 16 personas, entre ellos dos mujeres embarazadas de las que se comió los fetos y trece niños.
¿Qué les puedo contar de este caballero? Peter sintió una temprana afición a las prácticas de la brujería, ya desde los doce años se dedicaba a esos menesteres y tanto se obsesionó que hizo un pacto con el diablo. Éste le proveyó de un cinturón mágico que lo transformaba en Hombre-Lobo, forma física que le venía muy bien para devorar gente y chupar sangre, que era lo que le gustaba. Sus víctimas favoritas eran las jóvenes que encontraba en el campo, jugando u ordeñando vacas, las acechaba agazapado en el bosque hasta que conseguía hacerse con la ansiada presa, era un caballero pertinaz. En el juicio llegó a confesar que incluso había asesinado a su propio hijo y le había destrozado el cráneo para comer su cerebro.
Después de explicar tales actos de bestialismo, Stubbe fue castigado públicamente: lo colocaron en la rueda de la tortura y lo despellejaron con tenazas al rojo vivo. Después le rompieron brazos y piernas con un hacha y fue decapitado. Su cadáver fue quemado en una hoguera con el de su familia.
Los habitantes de Bedburg decidieron erigir un monumento para recordar tan memorable suceso. Se colocó la rueda de tortura en un palo con la cabeza de Stubbe encima y un lobo dibujado. De la rueda se colgaron dieciséis trozos de madera en homenaje a las víctimas.
El caso de Peter Stubbe comenzó a difundirse por todo el país y pronto corrió el terror. Las gentes se preguntaban si no habría más hombres lobo como Peter y surgió la figura de los “werewolves”. Hubo una verdadera epidemia de Licantropía.
Un dato: en Francia entre 1520 y 1630 más de treinta mil hombres fueron juzgados como Hombres-Lobo.
Les dejo un fragmento del proceso a Peter Stubbe:
“En las ciudades de Cperadt y Bedburg, en la Alta Alemania, se crió y nutrió un tal Peter Stubbe, que desde su juventud se sintió grandemente tentado al mal, y practicó las malas artes entre los doce y los veinte años, siguiendo así hasta hoy, sumergiéndose en los conocimientos de la magia, la nigromancia, la hechicería, y trabando conocimiento con muchos espíritus infernales…
… este gran pecador no deseaba riquezas ni ascensos, ni menos se satisfacía su fantasía con ningún placer externo, sino que poseyendo un corazón tirano y una mentalidad cruel y sangrienta, que estaba dispuesto a acometer. El Demonio, que comprendió que sería un instrumento adecuado para realizar todas las maldades posibles, un arma de destrucción, le entregó una faja que debía ponerse para transformarse en un voraz lobo, fuerte y poderoso, de ojos enormes y brillantes, que en la noche relucían como tizones encendidos, una boca ancha y profunda, con colmillos agudos y crueles, un cuerpo inmenso y aceradas garras. Y tan pronto como se quitase la faja volvería a adoptar su verdadera forma humana

Ajusticiamiento de Stubbe