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lunes, marzo 23, 2009

Collection Privée de Monsieur X


Monsieur X fue un singular coleccionista. En el Paris de entreguerras se entregó por entero a su afición al voyeurismo retratando cientos de mujeres desnudas.

Un primer vistazo a las fotografías que se conservan de la colección de Monsieur X nos revela que las chicas que posaron ante la cámara anónima no eran modelos artísticas, raptadas del estudio de un pintor aficionado, ni de fotografía, según lo que podemos entender por estos conceptos. Se trata, posiblemente, de hipotéticos encuentros con mujeres que consintieron desnudarse delante del objetivo, llegando a alcanzar un raro grado de complicidad con el autor. Nombres como Fanfan, Gaby, Gypsi, Jojo, Mimi, Nenette o Nono también nos confirman que estas muchachas que se exponían a la cámara con la actitud de exhibirse, y divertirse, sin mostrar ningún pudor, con toda probabilidad también vendían su cuerpo. Una vista desde el balcón de un hotel a una plaza del barrio de Pigalle nos confirma la evidencia de que Monsieur X, quien en algunas ocasiones se hacía acompañar de un amigo anónimo, acostumbraba a frecuentar el mundo de la prostitución parisina en aquellos años.



Pocas pistas más nos quedan sobre el extraño personaje. Se conoce que los originales de su extensa colección fotográfica incluían en su reverso un indescifrable código de números y letras, que traducen una meticulosa labor de clasificación. También se sabe que un Monsieur X octogenario, sintiéndose viejo, decidió vender algunas copias de su producción fotográfica (lanzó los originales al Sena) a un librero parisino al que escogió por su discreción y afición al erotismo. Sólo había una cláusula en su contrato de venta: su identidad no debía ser jamás revelada. Pero legó su devoción de toda una vida a quienes supo entenderían su secreto.




lunes, diciembre 08, 2008

Algunas Postales de David Hamilton

Nada mejor que unas imágenes de recogimiento para adornar un día festivo.




Éstas son de mi colección particular de postales de David Hamilton.

miércoles, septiembre 24, 2008

They Are Playing Piano

¿Qué escupen desde sus patitas resinosas? Altas como minaretes. Lanzan efluvios. No consiguen venderme excepto sus telas más raídas, consumidas al no haber sido tocadas nunca. Se apartan aireadas, con el gesto de disgusto, incapaces de trepar más allá de sus labios.

¿Qué destilan? ¿Flaqueza? Aromas que se pierden al chocar contra la débil luz de gas del callejón. Desidia. Languidecen embebidas de sirope. Aquel perro no las muerde. Olisquea las turbias hierbas del hoyo. Y las once mil lúcidas caminarán solemnes, alzando el cirio convaleciente, hacia el puente colgante.

Me miráis. Desde la frescura que arropa el parasol tornasolado. Vosotras, mis… Albertine. Vuestra cadencia me deshace. Y os agacháis con miedo las más feroces raposas. Aunque inánimes. Como si no hubieseis levantado el cuchillo antes, cuando la rueda del molino se detuvo unos segundos.

Colocáis manecillas suizas cuando miráis, muchachas a la sombra. Nadie más parece veros. Estirándoos en abrazos clandestinos de instituto. No me han cegado los destellos de vuestros mitones blancos. No os vi tendidas entre sábanas y enaguas, remojando a los conejos con vuestras salpicaduras. Y en cambio ya sabía algo de todo lo que os cuento antes de asomarme a aquella ventana, al ver a aquellas dos personas en la habitación, una de ellas al piano…


Os dejé caer, mientras medio enterrada en la tierra húmeda contaba los roces sonrosados. Nadie más miraba. Aquellos velos y aquellas varillas oxidadas me enloquecían. Era el eco de los antiguos dormitorios. De los relatos eucarísticos. De las novelillas que regalaban los verdugos mientras uno se hallaba en clausura. A nadie hacia mal. Todos comprendían. El picor que se instalaba en la rodilla y que me obligaba a hacerla sangrar.


Mas si no pasa, ya pasó tal vez. El hechizo se desvanece. Aquella gota en su nuca todavía gritaba, pero nada. Ellas tenían ojos sin párpados. Pronto serían de mineral y tierras yermas. Y el gallo cantaría siete veces.



lunes, junio 02, 2008

Aquella Casa

Hotel Casino de l'Arrabassada 2

Hay un suelo ajedrezado al otro lado. Y en medio del salón un pozo esculpido custodiado por un león dormido. Alza la cola arrastrando una capa esponjosa de polvo. Y su pelaje se eriza ensortijado al probar el sabor del nuevo aire que se cuela por la puerta entreabierta.

Nadie me dice que hay que hacer. Reconozco los pasillos y les tiendo la mano. Subo corriendo aquellas escaleras endiabladas que tanto engañan. Otra vez me llevan a una ventana tapiada. Su rostro es demasiado opaco para intentar penetrarlo. Se derrite en regueros herrumbrosos… salivas que florecen en la comisura del alfeizar.

Un dedo alzado me muestra el sueño verde, resiguiendo la textura grumosa del tapiz. Esas bestias equinas y los rododendros… Aquí todos nos perseguimos, de forma involuntaria, al arrastrar cuerpos y volúmenes al desplazarnos. Porque la casa se mueve con nosotros, a veces incluso se contorsiona y grita. Y sonreímos. Con ese asomo de risa que nos hace culpables de su solemnidad.

Hotel Casino de l'Arrabassada 3

Había tanto que descubrir aquí dentro. Y mírame. Me he descalzado y me he puesto a hacer dibujos en el suelo barriendo el suelo con el pie. Absorta en el dibujo que corretea en mis ropas. Por mucho que me hagan señales desde los jirones lastimeros no estoy aquí. Y tal vez no estoy porque siempre he estado aquí, y estaré siempre, palpitando entre capas de cal, tiritando en los desconchones de la pintura. En el recipiente de cristal que arde en el fuego de la caldera. En las torres puntiagudas.

Hotel Casino de l'Arrabassada 1

Si se abre el suelo será consecuencia de mi pestañeo. Y si me acicalo entre escombros verás mi cabellera brillar en los tallos que se cuelan por las rendijas. Yazgo en el fondo de la fuentecilla del jardín, extendiendo mis dedos bajo los cimientos de las antiguas piedras. Absorbo la carcoma y bebo de las aguas más turbias, porque en mí no existen. Se deslizan en el interior de mi ser aniquilando su fantasía, creciendo de nuevo, como buenas nuevas. No es lo que tus ojos ven. Es un decorado francamente distinto al que crees imaginar. Mientras persigues los rayos de luz la visión se descompone, se aniquila.

Hotel Casino de l'Arrabassada 4

Hay un telón. Te lo muestro. Pero te has detenido a recoger algunas piedras, que guardas con avidez en los bolsillos. Yo anochezco. Y guardo para horas más amables estos avisos.

Hotel Casino de l'Arrabassada 5

martes, enero 10, 2006

Los desnudos de Marilyn para Playboy

“En Hollywood te pueden pagar 1.000 dolares por un beso, pero sólo 50 centavos por tu alma”
Robando almas.
En 1953 Hugh Hefner compró al fotógrafo Tom Kelley una sesión de fotos que Marilyn Monroe había protagonizado en 1949 y que había pasado casi desapercibida. Esas fotos se utilizarían para ilustrar el primer número de la revista Playboy e incluían el famoso desnudo en diagonal de Marilyn sobre fondo rojo que tan famoso se hizo en los calendarios en los años 50.
Pero no todas las fotografías de la sesión se utilizaron. Algunas, como la de arriba, no salieron a la luz hasta el año pasado en que Playboy se decidió a restaurarlas. Son las únicas en las que Marilyn miraba directamente a la cámara, y tal vez por este motivo se consideraron demasiado atrevidas. Si Marilyn miraba hacia otro lado tal vez el voyeur se sentía con mayor libertad para devorar el desplegable.

Encontré las fotos por casa, entre unos papeles, y decidí hacerles un regalito. Para que roben el alma detrás de los ojos o para hacer conjeturas. Por mi parte nunca he comprendido bien el mito de la Marilyn víctima , más leyendo sus varias biografías en las que se explica como fue subiendo al acostarse con varios ejecutivos y agentes de talentos, hecho nada inusual por cierto en la fábrica de sueños.
¿Ingenuidad? Cuando le preguntaron por estas fotografías la rubia platino respondió:
“No es cierto que no tuviera nada puesto, tenía puesta la radio”.

jueves, diciembre 01, 2005

Labyrinth

Hoy en casa y maltratada por los virus, estaba mirando fotografías y he encontrado estas, de un lugar que amo. Es el parque del Laberinto. Me han dado muchas ganas de seguir visitando laberintos, y he encontrado esta web, la Labyrinth Society . En la sección "About Labyriths" aparecen clasificados según la forma y también de forma histórica.
También dejo un enlace a esta increíble página sobre la película "Dentro del Laberinto", Labyrnth/movie. Es increíble, hay fotos, merchandising, de todo.

*Fotos: Aura.

Como acompañamiento les dejo a Alfonso Santisteban y su piano mágico: Albertine
Tema extraído de:

domingo, noviembre 20, 2005

Carrousel

Suban, suban y dense una vuelta. La entrada es gratuita. Y no sólo eso, coman y beban cuanto quieran mientras suben y bajan en los caballos de cartón. Hay nubes de algodón de azúcar perfumadas de mandarina, manzanas de caramelo, helado de vainilla con dinosaurios de chocolate y montañas de palomitas de colores.
Acabo de encender las luces, la atracción comienza a girar y se oyen risas entre los destellos de bombillas.
Pasen y diviértanse.




* Fotos: Aura

Y si se quedan con ganas de más aquí hay un enlace de parques de atracciones japoneses. Una delicia de norias y montañas rusas en ruinas.

Mientras suena: The Tornados. Pop-Art goes Mozart Extraído de:

miércoles, noviembre 16, 2005

Revenge, por Ellen Von Unwerth


Con el formato de un diario de adolescencia, -portadas negras y suaves y el interior de papel satinado-, Revenge se abre como una foto novela en blanco y negro sobre las jornadas eróticas de unas señoritas reducidas y esclavizadas por “the Baroness”, la atractiva tía de tan virginales muchachas, una dama de extravagantes y lujosos gustos que no vacila en acogerlas en su casa y atarlas como perritos para satisfacer sus malvados juegos.
Como un relato de Sade con lencería vintage y las provocaciones de Andrew Blake, Revenge es una secuencia de imágenes contrastadas en un blanco y negro saturado, lujurioso. Las pieles aparecen impolutas, azotadas por los tonos oscuros de eyeliner, carmín y cuero que se cruzan frente a labios entreabiertos y ojos rasgados.
Las fotografías de Ellen Von Unwerth se desnudan revolcándose en los jardines, en dormitorios de austeridad victoriana o sobre el suelo de la cuadra. En estos escenarios las doncellas se congelan en pucheros y mohines, retorciéndose en posturas tensas, eternizándose en detalles de perlas y antifaces, corsetería de satén y medias rotas.
Unwerth se recrea en los rincones oscuros de esta mansión decadente, pero en ella la lascivia es siempre un guiño para que el espectador sonría y se deje deslumbrar por sus juegos de luces.
Unos cuantos flashes:

Emily y Ivy

Emily y the Baroness

Françoise

Isabelle, Emily y Françoise

Françoise y Emily

martes, noviembre 08, 2005

Jaulas

“A prayer for the wild at Heart kept in cages
Tennessee Williams


Williams creía que los animales se sienten confortables en su caja, sus jaulas, aquello que en nuestras vidas representa seguridad y comodidad. Lo que decía el dramaturgo era realmente a contracorriente de lo que se consideraba el pensamiento renovador de las ideas culturales en aquel entonces, pongo un dato, 1957 es el año, por ejemplo en que se publica “En el camino” de Jack Kerouac, y son estos mismos años cincuenta, los de mayor producción literaria de Tennesse.
Mientras Kerouac abandonaba su carrera deportiva e iniciaba un periplo caótico por la geografía de Estados Unidos cabalgando en el bop de Charlie Parker, Williams escribía sobre estas cajas, jaulas, aquello que nos hace sentir cómodos, a lo que somos incapaces de renunciar. Y se empeñaba en relatar sobre emociones y pasiones llevadas al extremo, sobre la autodestrucción psíquica, física, sobre el ansia sexual y el desgarro.
La revolución contracultural se estaba fraguando pero algún viejo león miraba con desconfianza la puerta abierta de la jaula, porque los barrotes seguían ahí. La fiera abre un ojo, vuelve a cerrarlo, no saldrá. Por algo las encierran.


*Fotos por Aura

miércoles, noviembre 02, 2005

Museo de Autómatas



Aparto el rojo de la cortina, y una mano invisible acciona la manivela del piano mecánico. Las notas se aparecen consistentes en el aire que me circunda, sólidas y pesantes.
Y los monitos tocan las campanillas. Y el clown mueve los labios, aunque no puedo asegurar lo que intuyo que quiere decirme.



Las luces parpadean. Danzan en esos ojos redondos tan vivos.
Sonreíd, sonreíd malditos... pero no me mireis así.



Para escuchar: Los Caramelos. Carrousel.
Fotos por Aura.

domingo, octubre 23, 2005

Estas son mis ruinas

En las ruinas, ¿quien reina? ¿quien anidaba? ¿Acaso no veis sus rastros y las huellas de su vieja opulencia?



El frío corta desde dentro, no debí comprarlo. Hay quienes ardemos tras el cristal.



Veo las señales diseminadas por doquier, “Síguelas” me dice, pero sólo sé fotografiarlas. Entender los flujos que dejan escapar voces de antiguas esencias encerradas en frascos tornasolados.



Rebuscando entre glorias arcanas. En la turbiedad vive el espejo de Narciso.
En el auto erotismo, mitómano equívoco. Objetos que os desveláis y os quedáis sin alcanzarme, soy física.



No ataquéis con tan crueles armas. La mesa está puesta. Dejo que se sirvan y vuelvo a sacar la cámara.

Escucho: Peter Murphy. Strange Kind of love

Fotos por Aura.