martes, junio 15, 2010
Malpertuis (1971)
lunes, abril 13, 2009
Mabel Collins “Historia de una Maga Negra”

«Este libro ha sido titulado “Historia de una maga negra”, porque en él se narran las luchas y los errores de una extraña mujer que, habiendo sido maga negra, se esforzó, sin embargo, grande pero ciegamente, en pertenecer a la hermandad de
Estas son las palabras que encontramos en el prefacio a la novela de Mabel Collins, redactadas por la propia autora, además de revelar como indicación a los lectores que mientras lean la historia, acepten como un hecho la teoría de la reencarnación de las almas.
Aunque la fotografía que ilustra el libro pueda inducirnos a creer que nos encontramos ante una novela de la era de acuario, -gracias a esta reedición de 1976-, la realidad es que nos encontramos con la obra de uno de los más célebres miembros de
Si les interesa consultar más datos sobre la autora hay varias páginas en la web en las que se adjuntan sus artículos y se dibuja su interesantísima biografía, aunque siempre con las reservas de las que hay que armarse en relación a la verosimilitud de los datos que se pueden encontrar en la red, y sobre todo tratándose de temas relacionados con el ocultismo.
Sería difícil rastrear las influencias de las teorías teosóficas y su alejamiento de las mismas en esta novela, ya que la escritora no siempre estuvo de acuerdo con los postulados de la orden. Sí es cierto que las premisas de la obra, responden bastante minuciosamente a las realizadas por Mabel Collins en "Light On The Path" y que pueden consultar en el enlace: la renuncia a los deseos que no lleven a la superación del propio yo, a las sensaciones y a las pasiones, y el afán de perfeccionamiento del propio ser, hasta alzarse por encima de todo lo mundano. La búsqueda del poder inabarcable que ostentan las almas que lo desean ardientemente.
En “Historia de una maga negra” se traduce en un relato de los avatares de Fleta, princesa de un país y una época indistintos, que se aventura a escalar los peldaños de su obra espiritual acompañada de espíritus del pasado y almas con una misma estrella, y que comprende que sólo la negación de todo cuanto desea puede conducirla a su realización, a su florecimiento en la magia.
La novela es también una exploración de otros caminos de lo fantástico, viaje que siempre resulta vivificante y fuente de grandes impresiones, y nos obliga a recorrer territorios de la mente que van más allá de los límites expuestos por los sentidos o por los tópicos de la literatura fantástica. Una migración, durante unas cuantas páginas, de los seguros senderos que ya conocemos.
domingo, noviembre 30, 2008
El Misterioso Forastero: Henry More Smith
Me resulta inusualmente apropiado acabar de apurar la taza de caldo con jerez mientras proyecto la siguiente visión: Junto con el carcelero penetro en la celda en total oscuridad y gracias a la ayuda de los rayos lunares distingo la presencia imprevista de la figura de la mujer que visita a su marido en su miserable confinamiento. Henry More Smith camina en los escasos metros de que dispone, moviéndose con afectación y aparentando gran angustia. La mujer parece inmóvil, y debería estarlo, ya que se trata de un muñeco, de una efigie realizada a tamaño natural con trozos de las ropas del encarcelado. Es una impostura, pero la extrañeza de lo insólito no perjudica el efecto, así al contrario, prolonga su magia y crea una imagen eternizada del encuentro.
Lo que acabo de relatar sucedió el primero de mayo del año 1814. Un joven de 22 años presumiblemente inglés y que llevaba poco más de un año en America había sido encarcelado provisionalmente en la ciudad de New Brunswick, Canadá. Los que convivieron con él durante el largo año que estuvo en prisión le describían como un muchacho educado y decente con intervalos de locura, capaz de los más asombrosos prodigios.
Walter Bates, el Sheriff que llevó su caso, tras su relación con el enigmático personaje se dedicó a escribir una especie de diario en el que recopilaba el día a día con aquel ser tan particular. De esta recopilación surgiría “The Misterious Stranger”, la novela que me llevó a conocer al mago Henry More Smith, tras encontrar por casualidad un artículo sobre el personaje.
Bates dijo de Smith que en el tiempo que estuvo en prisión ejecutó obras propias de un genio en las situaciones menos favorables: en total oscuridad, esposado, con el cuerpo atrapado en cadenas y con una sentencia de muerte pesando sobre su cabeza. Los hierros no podían con él. Explicaba el Sheriff que aunque cada jornada aumentaban el grosor de las cadenas que le sujetaban cuello y torso, al día siguiente aparecían rotas en pedazos o sesgadas, sin que pudiesen dar explicación a aquellos prodigios. Se deshacía de las esposas porque se trataba de ropas incomodas, según sus declaraciones; sus manos siempre se conservaban calientes, aún en el duro invierno, y aunque no tenía oficio conocido podía ejecutar cualquier mecanismo o artilugio, incluso coser o pintar. También se descubrió su capacidad para crear fuego de la nada. El prisionero siempre estaba de buen humor, no mostraba recuerdos u opiniones y aceptaba la privación de su libertad de un modo tan ingenuo que asombraba a los representantes de la ley, además que no parecía interesarle su situación lo más mínimo.
En alguna ocasión se enfrentó a su encierro, gimiendo día y noche, y bramando como un salvaje. Bates transcribió sus gritos una noche especialmente larga en que el preso insistía una y otra vez con las mismas frases:
“Oh, thou cruel devils! Thou murderers! Man-slayers! Thou tormentors of man! How I burn to be revended! Help! Help! Lord help me to be avenged of those devils! Help me, that I may tear up this place! That I may turn it upside down! That there may not be one stick of it left! My hair shall not be shorn, nor my mails cut, till I grow as Strong as Sampson; then will I be avenged of all my enemies! Help! Help!”
Pero volvamos a la magia. La esposa de Smith no sólo se presentó el primero de mayo, el 29 del mismo mes, al entrar en la celda, se descubrió otra figura semejante a su mujer, sentada a la cabecera de su cama y con el Nuevo Testamento en las manos, como si le leyera. La muñeca se había confeccionado con jirones de ropa y paja, pero con tan simples materiales mostraba una expresión intensa en los rasgos. Smith, cómodamente reclinado, la escuchaba con toda su atención.
Salimos de la estancia respetuosamente para no volver hasta unos meses después. Abrimos la puerta, de nuevo en total oscuridad y distinguimos diez figuras en la penumbra. Hombres, mujeres y niños, cada uno vestido con una moda distinta, siguiendo las diferentes estaciones y según su oficio o actividad. Todos caracterizados de forma muy expresiva con trozos de ropa y paja, y pintados con sangre. Destacaba sobre todos ellos el que denominaba “Tambourine Man”, vestido con traje oscuro, como un Maestro de Música. Aunque era difícil descubrir los mecanismos por los que se movían, el maestro de la pandereta empezaba a tocar su instrumento y acompañado por la voz o el silbido de Smith el resto de ‘la familia’ empezaba a danzar. Había una joven rodeada de jóvenes galanes, y un militar llamado Napoleón que vestía de Arlequín y se enfrentaba a un viejo irlandés.
El espectáculo de Smith no dejó indiferente a sus carceleros y pronto la noticia de aquel genio se extendió por doquier. Vinieron viajeros de todo el mundo para apreciar su obra y con el dinero que le enviaban, ‘la familia’ llegó a contar con 24 figuras, la mitad de éstas bailando y el resto tocando instrumentos.
Henry More Smith fue perdonado de sus delitos y se le dio la libertad, pero esta resolución no le produjo ningún efecto. Marchó de New Brunswick con la orden de no volver, y por este motivo la historia escrita acaba justo aquí. Aunque ni nosotros ni el Sheriff podamos darle la espalda.
jueves, octubre 09, 2008
La Mano de Gloria

Sobre la repisa de la chimenea por la que desaparecen, raudas, las Brujas, puede verse en ocasiones la “Mano de Gloria”, signo de los que poseen el poder de causar la inmovilidad de los demás a su antojo. La figura estática de la mano, normalmente se acompaña, en casa de los Hechiceros, de la denominada “Cándela Mágica, muy útil para encontrar tesoros enterrados. Pero esa, es otra historia.
La “Mano de Gloria” se trata pues de un sortilegio o maleficio consistente en provocar la inmovilidad a quien se le muestra el miembro seco, utilizado por Brujos de toda índole, sobre todo para realizar hurtos o actos de pillaje. Y encontramos una detallada descripción de cómo confeccionar el hechizo en “Secrets Merveilleux de la Magie Naturelle et Cabalistique du Petit Albert ”, (un manual con muy prácticos consejos que les recomiendo revisar):
“Confieso que jamás he puesto a prueba el secreto de
Les comunico esta macabra receta, en todo caso, por si poseen en su casa una mano amputada de ahorcado y actualmente no le dan ningún uso. No den nada por perdido.
miércoles, octubre 01, 2008
Marjorie Cameron
La diosa se encarnó en Marjorie Cameron. Es un lapso de tiempo que subsiste de su permanencia aquí. Aunque falso, es una de las pocas pistas que nos permiten indagar, con espíritu de cazador de mariposas, en las habitaciones de Marjorie. Reconozco que investigar, de por sí, es uno de los mayores placeres que encuentro al hallar viejas imágenes, postales caducas, con un color y aroma muy distintos a los que distingo en esta nueva Edad del Bronce. Es una debilidad por rescatar pétalos olvidados en los libros, en los míos… y también en la colección de un extraño.
Marjorie permanecerá como un enigma. Sin las fotografías de la infancia que mostraban a una chiquilla pelirroja ensimismada en el patio trasero, con la común iconografía infantil de flores diminutas, columpios y fuentes. En su caso el pozo familiar era la entrada al infierno. Había nacido en mitad de una tormenta de rayos. Y su abuela creía que era hija del diablo.
Pero fuere como fuere, pese a las poderosas visiones, Marjorie fue y sigue siendo, más un deseo que una mujer, aunque la vistieran de Escarlata. La aureola de mito la petrificó, como sucede con aquellos que pactan con el diablo para obtener la remanencia. Ella no podía sino sobrevivir en el éxtasis inmóvil. Hubiera dado todo por desintegrarse en un yo más poderoso que el suyo. En claudicar en una abstracción violenta para arrebatar a un soberano que no era suyo.
Si la diosa se encarnó en Marjorie no lo sabemos, no podemos remover las cenizas esperando que surja entre ellas una figurita danzante, que lo explique todo. Hay imágenes imprecisas, de nuevo deseos o fantasías, pero apenas un atisbo de veracidad. Los filtros de los fotogramas enmascaran los rostros, la transformación continua de lo que no existe nos distrae de lo que pudimos hallar.
Marjorie era un talismán, y como tal, sólo podemos ser espectadores de sus quiméricos brillos.
lunes, enero 28, 2008
Dos Brujos y un Muerto
La estampa que pueden ver arriba está extraída del frontispicio de
Los dos caballeros venerables que aparecen representados ejecutando un acto de nigromancia, son el célebre doctor John Dee (astrólogo de la reina Isabel, alquimista, matemático y geógrafo), y Edward Kelly, extraño personaje al que se acusó de trapacería, pero que era indudablemente un médium y que ejerció cierta influencia sobre John Dee. En el círculo en que se han ubicado leemos las palabras EO, Raphael, Rael, Miraton, Tamiel, Rex, adornadas con cruces y áncoras, lo que indica que la invocación del difunto se practicaba de forma muy parecida a la del Diablo, cambiando tan sólo el nombre del Maligno por el de la persona fallecida.
Parece ser que esta aventurilla macabra tuvo lugar hacia finales de 1582, al principio de las relaciones entre los dos magos, cuando ambos se encontraban en Londres, y por el resultado mostrado, fue un episodio ciertamente exitoso.
En la imagen es Kelly quien lleva la iniciativa, sosteniendo la varita y el libro para invocar al difunto, mientras Dee se contenta con sujetar la antorcha para dar luz, y medio retrocede espantado agarrándose el pecho. No es para menos, a la izquierda vemos al muerto, que, al parecer se acaba de levantar de su tumba, envuelto en un sudario y con una actitud entre divertida y expectante.
A saber en que acabó todo aquello.
miércoles, septiembre 12, 2007
Cromos. Magia Blanca.
Más de tres siglos hace, que decía Palissy “no necesito más libros que el cielo y la tierra”
En efecto si nos detenemos investigando la causa u origen de la mayor parte de los descubrimientos humanos, hallaremos no ser otro que el estudio y la observación del mundo físico o material.
En esta colección de cromos denominada “Magia Blanca” hallaréis una serie de experimentos que lo demuestran.
Compré esta colección de 36 cromos hace algunos meses a un señor que vendía antigüedades. Al parecer los regalaban con los “Chocolates Amatller”, porque aparece su logotipo en la parte de atrás, incluso alguno todavía tiene manchas de chocolate…
Siempre los tengo a mano, en el escritorio, y de vez en cuando me tumbo tranquilamente y los voy pasando. Me puedo pasar horas revisándolos. Son todos muy bonitos. En cada uno de ellos sale un mago en la portada (sí, de los tradicionales, con gorro cónico y luenga barba blanca) realizando alguna actividad mágica que aparece descrita en la otra cara del cromo.
La “magia” es para hacer en casa, y son actividades manuales para los niños de lo más curiosas. Yo aún no me he puesto a ello, pero hay una que sirve para cortar una botella simplemente con aceite y una varilla de hierro, que ha despertado mi entusiasmo.
Les dejo algunas imágenes de esta “Magia Blanca” para que tengan un momento de “Arrebato”, como Will More con los cromos de Bambi.
POMPAS DE JABÓN
Empleando como agua de jabón uno de los líquidos siguientes, se obtienen pompas de tamaño y duración inusitados.
De un litro de agua destilada, tómense
Otra fórmula:
Calentando el papel (con una llama o sobre ascuas) sobre el cual se ha escrito con zumo de limón, aparecerá el escrito de color pardo. Si se escribe con jugo de cerezas aparecerá de color verdoso; con jugo de cebollas (negruzco) y con vinagre (rojo pálido).
El que remite una carta o una tarjeta postal escrita con tinta misteriosa la disfraza siempre escribiendo entre líneas con tinta china para no llamar la atención con el envío de una tarjeta en blanco. Lo indiferente, escrito en negro lleva interlineado lo interesante escrito en tinta misteriosa.
