jueves, agosto 26, 2010

Libro Azul


Únicamente he podido conseguir un número de la revista "Libro Azul", la cual se publicaba allá por los años setenta de la mano de Ediciones TUCAN y, según el sumario, teniendo como director técnico a Fernando de Bernabé y Monet. Con un equipo de desconocidos colaboradores en los textos e ilustraciones, e incluso ¡contando con un asesor químico!, "Libro Azul" resultaba una publicación algo cándida debido a su devoto apasionamiento por los temas de parapsicología y esoterismo tan en boga en la Era de Acuario y su insustancial tratamiento de los mismos.
En el ejemplar que tengo en mis manos se incluyen varios artículos sobre Cartomancia, Avances de la Ciencia, Grafología, Radiestesia, Ovnis; e incluso una breve biografía de Rasputín y algunos relatos de tinte fantástico que me han hecho sonrojar, como el excelso: "Matrimonio Español perseguido" o la corta historieta gráfica "Iris Atómico" para la paz y la humanidad y sobre la Unión de Los Estados Universales y la aventura de engendrar un niño en la Tierra de los dos viajeros planetarios Arcun y Nirca.
Para su solaz he escaneado algunas de las ilustraciones que me han resultado más evocadoras. Una hermosura:






lunes, agosto 23, 2010

W. B. Yeats. La Rosa Secreta


La abigarrada cubierta que nos abre la puerta a la colección de cuentos que componen “La Rosa Secreta” fue diseñada por Althea Gyles siguiendo las indicaciones que revelaba el autor e influida por la orden Rosacruz y la Golden Dawn, de la que Yeats formó parte. Simboliza la flor que el poeta debe descubrir y extraer narrando. La musa que gobierna las páginas del libro, y el conocimiento o sabiduría que encierra la mujer-rosa, y de la que Yeats se sintió servidor.
La portada se asimila, pues, a una entrada, desde cuya composición se hace referencia a serpientes enroscadas y danzas místicas circulares que conforman un entramado de espinos. Y los protagonistas que allí se internan se convierten asimismo en senderos, moviéndose desde el árbol de la Rosa hacia un destino oculto, que les une. La Rosa, diosa y guía, revela enseñanzas secretas al mismo tiempo que protege sus misterios, y los lectores y protagonistas del libro caminan por sus propias vivencias e intimidades, atados por lazos inexplicables e invocados por la poesía de iniciación, que introduce la obra.
Los detalles que acabo de describir, en cuanto al envoltorio, son también símbolo. Del mismo modo que el lector penetra en las sendas marcadas por Yeats, sus personajes, mediadores entre el mundo mortal y el otro, el que se intuye subyacente, están marcados por un sello que los distingue del resto y su sino les hace enfrentarse a revelaciones sobrenaturales y aciagos amores, a milagros fulminantes y a los seres elementales que la naturaleza guarda en sus entrañas.
Yeats, el mago creador, construye un universo simbólico que reúne en el discurrir de su prosa su interés por la alquimia, el hermetismo, el Neoplatonismo, las leyendas irlandesas y la estética de William Blake y los prerrafaelitas, además de las teorías de Walter Pater y el simbolismo francés. Este sincretismo fluye en la magia de sus palabras con un aroma místico que impregna sus narraciones, bañándolas en un halo de imprecisión e idealismo rituales.
Como alguien me escribió en un mail hace muy pocos días: “Larga vida a la Rosa Secreta”. En septiembre... novedades.

viernes, agosto 20, 2010

Ice Cream Mike


Mike Kennedy y su perturbadora psicodelia heladera:

De nata, fresa y de limón - Mike y Toti 1973

Soy el mensajero del dulce frío de color
hago que repiquen las campanillas en el paladar
Soy el heladero, sí, que ya llegó
y los niños vienen hacia mí como por imán

Déme un helado, por favor, de nata, fresa y de limón...
démelo muy grande, por favor, con chocolate que es mejor..

Con mi carro blanco al verano le doy sabor
todos los chiquillos un arco iris van a probar
por unas monedas doy menos calor
todos viéndome venir se relamen ya

Déme un helado, por favor, de nata, fresa y de limón...
démelo muy grande, por favor, con chocolate que es mejor…

A mí primero, señor heladero
mire que se cuela, tenga mi dinero…


martes, agosto 17, 2010

Usher


“Soñar ha constituido el fin de mi vida. Por eso he construido, como ve usted, este lugar para los sueños”

Escojo esta cita de Poe, no al azar, ya que sin duda la cinta de Jean Epstein es deudora del esteticismo que encierra la frase. Del mismo modo, mi método para escoger películas también debe a la sentencia del escritor de Boston. Doy preeminencia en mi butaca a los impactos sensoriales y a la belleza de las imágenes, esas imágenes que permanecen en mi retina mucho después de la contemplación estética y transcurren solitarias en mi vigilia portadoras de significados intrínsecos, novedosos, que el primer visionado quizás no reveló. Esas imágenes que pasan a formar parte de mi bagaje personal para el ensueño.


Jean Epstein debía tener similares inclinaciones, ya que en “La Chute de la Maison Usher” hace suyas las ideas de Roderick Usher en el relato, quien seguía las teorías sobre la materia del Doctor Percival o el obispo de Landaff al afirmar la sensibilidad del reino de lo inorgánico. También en la mansión de Epstein la colocación de las piedras, el orden en que fueron colocadas, los árboles que circundan la casa y su reflejo en las aguas del estanque responden a una existencia subterránea y corrupta que en este caso, contagia de una oscura melancolía a los moradores, emponzoñando su alma y llevándolos a las locura. En Usher la naturaleza y el mencionado reino de lo inorgánico poseen al hombre, y el verdadero acierto de la película de 1928 consiste en reflejar fielmente este rasgo romántico de la obra de Poe que otros autores han simplemente apuntado. En “La Chute de la Maison Usher” cada elemento de la casa al que el escritor supo diferenciar e insuflar vida en el papel, ha sido fielmente retratado.


Y no es la única virtud de la cinta la de ofrecernos una galería del imaginario poeiano. El guión firmado por Luis Buñuel excava en el universo de la obra literaria, añadiendo otras conocidas historias a la narración de la caída de la casa maldita. Sin duda, para resaltar la filiación esteticista de la versión, escogen “El retrato oval” y su obra perfecta inacabada, o continuando la labor arqueológica convierten a Madeleine Usher en esposa de Sir Roderick, como casi apunta el narrador al citar al inicio del relato la consanguinidad de la estirpe Usher. El cuidado guión se convierte así en un homenaje a la fuerza evocadora de las imágenes de la narrativa poeiana, y a esta intención responde el que la mujer (o mejor dicho la muerta) se desarrolle como un mero pretexto poético, o que la demencia del protagonista se destaque como elemento estético perturbador.


“C’est la qu’elle est vivante!” Podríamos decir de Madeleine, de los objetos, de la mansión Usher, y de la película misma.



lunes, agosto 09, 2010

Gabriele D’Annunzio. Le Vergini Delle Rocce


“¿Las conocí en el tedio de un día cualquiera o fueron tal vez criaturas fruto de mi deseo y mi perplejidad?”

De igual modo el que lee se encuentra preso del mismo hechizo. ¿Habitan Massimilla, Anatolia y Violante un jardín cerrado al que sólo accederemos a través del filtro impreciso de un espejismo de rocas llameantes, o se trata de simples muchachas entrevistas esquivando el tráfico que prometen con su silencio descubrimientos que mueren en la fuga? Cómo describe el propio escritor en el prólogo a la novela-poema, “tal vez sólo se comprende lo inefable a través del lenguaje de la sangre, elocuente, que se expresa en las venas de las más bellas manos desnudas”.
Con títulos anteriores como “Las Tres Princesas” o “La Trinidad”, la obra literaria, poema en prosa, deseo de escritura total, se descubre como un proyecto idealmente ambicioso. Un poema en el que los sucesos reales aparecen transfigurados en significados elevados y difusos. No se articula como una novela más, más bien se convierte en un relicario de silencio, soledad y pasado, en un ballet espiritual en el que las figuras de las Vírgenes se mueven en un fondo de paisaje que está en consonancia con el ardor y desolación de sus almas.
“Le Vergini Delle Rocce” deviene fábula de un universo en continuo florecimiento y extinción que tiene como protagonistas a tres hermanas prisioneras del tiempo en una villa desatendida, donde el tedio se convierte en un sueño ilusorio, y del mismo modo en locura, y en un verdadero culto al presente inmóvil que se acaba confundiendo con el mito del pasado compartido. Las tres hermanas núbiles viven de correspondencias secretas, que expresan a través de vibraciones imperceptibles en su voz y en su mirada y que son consustanciales al paisaje. En la cadena de rocas puntiagudas ahora azules, ahora púrpuras, ahora rosáceas como el coral, se reflejan las jóvenes como en un espejo, mostrando las afinidades secretas de la naturaleza.
Es el legado del artista vidente, que revela en los detalles el poder de la divinidad a través de páginas repletas de magia, que se desarrollan con un ritmo ralentizado e hipnótico que congela los objetos, las formas y las figuras en claroscuros en relieve. Las Vírgenes se estilizan en proporciones ideales, casi alcanzando la categoría de alegorías, encarnaciones de sueños imposibles. Apariciones espectrales que sin embargo se hacen vívidas en la profunda sensualidad del detallismo de sus manos o sus cabellos.
Tal vez ellas esperan en su jardín secreto a aquel que se atreva a descubrirlas para después dejarlas escapar y desaparecer sin retener su fragancia.

lunes, agosto 02, 2010

And So Died Riabouchinska (1956)


Este episodio de “Alfred Hitchcok Presenta”, basado en un relato de Ray Bradbury, es una muestra magnífica sobre las posibilidades dramáticas de las historias sobre ‘dummys’. “Y así murió Riabouchinska” desarrolla en sus 25 minutos de rigor, el nacimiento y ocaso de una criatura animada, tomando el mito de Pigmalión como punto de partida y transformándolo en una historia de amor de hálitos románticos.


En un decorado de vodevil se desencadena la tragedia amorosa, cuya pareja protagonista es un amante a lo “Werther” y una muñeca deliciosamente vestida, gemela de la amada desaparecida. Si algo nos demuestran las series de TV mejor que la gran pantalla con respecto a los muñecos, por ejemplo, en las deliciosas incursiones en el tema de La Dimensión Desconocida: “Caesar and Me” o “The Dummy” es en primer lugar que ellos son los que mandan y en segundo lugar que la explicación fantástica es posible, y aún más, que habitualmente es la correcta.
La singularidad del capítulo ideado por el genio del suspense es una trama repleta de guiños, pistas y chistes a costa del mundo de la farándula y de la fiebre por el dinero, pero el foco se aparta de las bambalinas, acercándose a las locuras del artista y a su poder visionario, dirigiéndonos al epicentro del pathos de Fabian y sus obsesiones hacia el receptáculo de su pasión. Y como en multitud de ocasiones nos ha señalado el medio artístico, el asesino es el artista, es el corazón, frente a su entorno mezquino, incluyendo al antihéroe que ejecuta el detective Krovitch (un jovencísimo Charles Bronson). No es raro, por tanto, que no nos despeguemos de Fabian, y que seamos incapaces de apartar los ojos de su presencia acaparadora ni de su partenaire en el escenario, cuyas acciones fatales nos mueven a la compasión y al espanto, siguiendo la estela de la tragedia griega.


Estamos acostumbrados a los muñecos diabólicos, a la maldición que pesa sobre sus miembros articulados, pero en pocas ocasiones encontraremos como aquí, a una muñeca-dama con espíritu de aristócrata rusa, suplente de mujer y con la facultad de morir cuando deja de amar a quien le ha dado vida.

miércoles, julio 28, 2010

El Oscuro Objeto


Así se titula el capítulo 18 de "Middlesex" tras haber pasado ya el meridiano de la novela. En él, una joven Calíope está a punto de descubrir un pequeño pene escondido entre los pliegues de su vulva y a descubrir también al objeto de deseo que marcará toda su adolescencia.
Verán, el encuentro sucede así. Nuestra protagonista, Calíope, lee en clase un fragmento de la “Ilíada” relativo a la diosa Afrodita:
“Era la una. El letargo de después de comer flotaba por el aula. Fuera, el cielo amenazaba lluvia. Llamaron a la puerta.
-Disculpe, Callie. ¿Podría parar un momento, por favor? -El señor Da Silva se volvió hacia la puerta-. Adelante.
Al igual que mis compañeras, alcé la vista. En el umbral había una chica pelirroja. Dos nubes se encontraron en lo alto, patinaron y, dejando escapar un resplandor, siguieron su camino. La luz cayó sobre el tejado de cristal del invernadero y, pasando entre los geranios suspendidos, realzó el fulgor rosado que ahora, como una especie de membrana, envolvía a la recién llegada. También es posible que el sol no tuviese nada que ver, sino que se tratase de cierta intensidad, de un fervor, de mi mirada”
A partir de esta revelación, Callie, la hermafrodita, muestra en el desarrollo de la narración un interés que define como “zoológico” hacia la nueva compañera de clase: sus explosiones de pecas, su forma de caminar arrastrando los pies, su desgana, sus labios finos, su mirada ausente… El encuentro lírico evoluciona hacia el despertar sexual, y la pelirroja se establece en la memoria sentimental de él/la protagonista hasta la edad adulta, evocando su recuerdo, imágenes de una belleza agridulce y fantasmal.
La pelirroja no llega a tener nombre. La conoceremos como el Oscuro Objeto, así la bautiza Callie años después de que perdieran el contacto. Ya convertido en Cal y destinado a a Madrid, ve en un bar “Ese Oscuro Objeto del deseo” y aunque no logra entender la mayor parte de los diálogos del film, le cautivan las escenas en que se ve a Fernando Rey con un pesado saco cargado al hombro: en el restaurante, en el parque, cogiendo un taxi, etc. Así interpreta Cal el recuerdo que le persigue, “como si llevara a cuestas un peso o una carga desconocida y misteriosa”
Cuando ideé mi Tumblr como una caja de fotografías virtual en la que rescatar fulgores en los que quedara apresada una parte de mi Objeto, no dude en bautizarlo así. Creo que lo entenderán fácilmente.

domingo, julio 25, 2010

Tu vida en sociedad

El libro que nos ocupa, se publicitaba en los periódicos en abril de 1974 como una guía moderna y práctica de la vida social. El librito glosaba, a modo de diccionario, el protocolo considerado más adecuado ante situaciones tan variadas como propinas, vestuario, conciertos, bailes, etc. Todo ello amenizado con ilustraciones, entendemos que ejecutadas por mano de la escritora que firmaba la obra: María Marco.
En el prólogo a la edición se hace hincapié en que independientemente de las modas acerca de la urbanidad, hay una serie de comportamientos que demuestran el ‘savoir faire’ del individuo y la guía ante la que nos hallamos se precia en ser una ayuda para la amplia clase media en su desenvolvimiento dentro del ámbito social.
Como pueden suponer, hoy en día “Tu vida en sociedad” resulta desfasada, demodé, y tal vez por eso y cómo indicaba ya la autora en su momento, es posible que sólo sirva para provocar la risa en sus descendientes.
Aquí un botón:

GAFAS

Que las gafas se emplean para ver mejor es una explicación obvia, pero es necesario confirmarlo porque algunos las consideran como un adorno para la cara y exhiben monturas vistosas y de pésimo gusto. Los lentes clásicos serán siempre y en todos los tiempos los más elegantes.
Las gafas hay que llevarlas en su sitio, en el caballete de la nariz; mirar a una persona por encima de los lentes es signo de escasa educación y nada puede justificarlo. Y las señoras que teman perder sus preciosísimas gafas que no recurran a los feos y antiestéticos collares de cadenita; procuren, simplemente, no ser tan distraídas.
Las señoras miopes que utilicen impertinentes deben recordar que no han de emplearlos para mirar de arriba abajo a las personas. Aunque no les pase por la imaginación la más mínima intención de ofender, la persona a quien se examina de esta forma resulta intimidada y no piensa en la miopía, sino que con justicia se resiente de lo que le parece un gesto de altivez.

miércoles, julio 21, 2010

Summer Dream


Il dolce far niente... El verano es temporada de incubación, de madurar quimeras y extenderlas cual redes invisibles contra la noche estival. Estas horas de la noche son los únicos momentos del día que recobran su pátina de realidad, ya que durante las horas diurnas el tiempo se detiene y, en letargo, consumimos píldoras de sueños.
La larga estación no nos deja espacio para la acción, pero sí para grandes descubrimientos. Esas píldoras de sueños nos entregan filmografías variopintas, de cine mudo, del cine precioso de arma blanca y de cine de muñecos (estas han sido mis elecciones). También transitan bellas muchachas en flor en mi panorama veraniego. Damas ligeras de ropa. Starlets y piernas recortadas de revistas. Incisivos ligeramente separados. Cabezas cortadas de muñecas.
De las casas vecinas también parece haberse adueñado la calma. Por todas partes late un silencio engañoso, a la espera de que llegue el momento preciso. Mientras, dormitamos, espiamos las idas y venidas del tipo de al lado o tomamos un nuevo comprimido vía oral que nos salvará de los restos de la tarde. Un nuevo hallazgo para comentar cuando los muertos regresen.
Pese al tono melancólico del escrito, no me pesa el tiempo: me deleita reflexionar sobre mi lector ideal, del que algún día les hablaré, o sobre la espuma de los días, los encuentros que nunca fueron o el parloteo de los árboles.
Pronto más.

lunes, julio 12, 2010

Los escarceos amorosos del Diablo


Cuaderno de actos comprobados de brujos. Documento de la inquisición de Navarra. 1613.

En dicho Cuaderno publicado por Florencio Idoate en 1972, un tal Miguel de Goyburu dice que “cuando el demonio le conoció la primera vez sométicamente (sodomíticamente) le salió sangre y cuando fue a su casa y a otro día lo echó de ver en la camisa”.
Gracia de Ameçada declara que “el demonio los conocía a todos carnalmente, a los hombres por detrás y a las mujeres por ambas partes, y que también se mezclan en actos deshonestos los unos con los otros. Y que cuando a ella la conoció carnalmente el demonio la primera vez era doncella y la desfloró sintiendo mucho dolor. Y le salió mucha sangre que llevo en la camisa a su casa, y al día siguiente la tenía y vio en ella”
Muchas veces, continúa el Cuaderno, “el demonio, fuera de los aquelarres, trata y comunica carnalmente con los brujos y para ello se les aparece en cuerpo y talle de hombre negro y feo“.
En el mismo Cuaderno hay tres declaraciones de monstruosa apariencia. Catalina Porto dice que “de los actos que tuvo con el demonio se empreñó cuatro veces y cada una de ellas le duró el preñado dos veces. Y la primera vez parió tres sapos, con harto dolor, como si pariera alguna criatura”. Maria de don Esteve asegura “que la primera vez que el demonio tuvo acceso con ella, después que fue bruja, la empreñó y estuvo muy mala del preñado, hasta que un día parió un sapo… del tamaño de un perrillo cuando nace, y tenía el vello rojo y cola, y el rostro ni era de persona ni de perro, y quería parecer ambas cosas, y tenía alguna semejanza a la cara del demonio del aquelarre”.

domingo, julio 04, 2010

Demodé


No soporto las multitudes. La confusión de voces me fatiga. Por estos motivos rehúyo salir y amueblo mis paredes con imágenes queridas. Ahora adopto un jarrón, tal vez más tarde me interese desempolvar plumas verdinegras de gallo. Ce sont mes amis. No comparto el interés de mis convecinos por los viajes, tal vez porque viajo continuamente. No existe paraíso más dichoso que mi espacio diseñado para el viaje, que mis amados objetos.
Lo más divertido es que mi obra nunca termina. Mi gran sueño sería hacerme con un émulo de Charlie McCarthy, con quien poder conversar sobre materias elevadas. Mientras tanto, no me importaría conseguir un maniquí al que disfrazar de Cleopatra. Tengo pocas amigas. Desde niña siempre he querido poseer uno de esos espejos de los cuentos infantiles, a los que uno se asoma con reverencia y puede ocurrir cualquier cosa tras escudriñar su superficie borrosa (tiene que ser borrosa). Y relojes, muchos relojes dando la hora desde cientos de rincones, con sus mecanismos animados y sus pájaros parlantes.
Jaulas conteniendo caprichos de lo más diverso y frascos de cristal de todos los colores, para volverme loca con la danza de sus reflejos. Una orquesta de monos autómatas. Un techo adornado de farolillos chinos. Ojos recortados de revistas en las paredes. Máscaras y más mascaras. Muñecos malditos.
Así... estoy en paz.

jueves, julio 01, 2010

Dorothy Eady o la sacerdotisa Bentreshyt


Hoy voy a narrarles una extraordinaria historia acerca del regreso de una sacerdotisa egipcia del templo de Isis a la Inglaterra del siglo XX. Tómenla como si se tratara del argumento de una novelilla barata de momias y resurrecciones, aunque no voy a falsear ningún dato de los que he recogido al respecto.
Dorothy Eady nació en Londres en 1904. A la edad de tres años cayó por las escaleras de su casa de estilo victoriano y el médico que la atendió allí mismo aseguró a sus padres que Dorothy había muerto. Muerte clínica, la llaman: pérdida de las funciones vitales. El estupor vino después, pues Dorothy revivió y a las pocas horas de su aparatoso accidente, ya volvía a jugar tranquilamente con sus muñecos. Pero la niña trajo algo consigo de los largos túneles. Sus sueños cambiaron, y por las noches soñaba con un jardín de árboles frutales y un templo con muchas columnas.
La pequeña Eady guardó sus visiones para sí durante algún tiempo, aunque a veces decía a sus padres que aquel no era su verdadero hogar. Pero tal vez no fue consciente del sentido de sus visiones hasta más tarde, y a raíz de dos acontecimientos. El primero fue la visita al Museo Británico. Al entrar en la sala de arte egipcio, se separó de sus padres y corrió a besar con verdadero fervor los pies de las estatuas egipcias que allí se encontraban, para asombro de sus progenitores. El segundo mensaje del destino sucedió al encontrar una fotografía en un periódico del templo de Osiris en Abydos, en la que reconoció su hogar ansiado, aquellas amadas imágenes que se le aparecían en sueños: el templo, los jardines.
La historia continua en forma de obsesión para Dorothy, los sueños ya no sólo aparecen por la noche, sino que comienza a tener alucinaciones en estado consciente, e incluso recibe visitas de un espíritu llamado Hor-Ra que le ilustra sobre su verdadero origen. El amante de su vida pasada, Seti I, también se le aparece y vuelven a tener comercio carnal.
Así se suceden los días de Dorothy, recibe llamadas del más allá y recoge a través de escritura automática descripciones de su vida pasada que traspasa a un manuscrito de 70 páginas. Como no podía ser de otro modo, el mundo egipcio se convierte para ella en obsesión, y cómo todo estímulo poderoso, posee su alma y su actividad diaria hasta que sus pasos la llevan a su hogar y se reconcilia con su identidad, cambiando su nombre por el de Omm Seti.
La historia es larga y pueden curiosear los avatares de la vida de Omm Seti en muchísimas fuentes de Internet: su aportación a la egiptología, sus hallazgos arqueológicos. Toda esta información está fácilmente disponible y no necesitan que les realice un informe. Tan sólo quería llevarles de la mano conmigo a aquel día en que Dorothy cayó por las escaleras de su casa victoriana y esperar con ustedes a que la niña levantara y reanudara sus juegos. Tan sólo eso.

domingo, junio 27, 2010

El Mundo Imaginario


Hace unos días, a resultas de iniciarme en la introducción de un libro de bolsillo, encontré la siguiente dedicatoria: “El presente libro está dedicado ante todo a aquellos que tal vez reconocerán un trozo de su propia vida en los seres sobre los que escribo, con los que me he encontrado y en cuya proximidad he vivido cierto tiempo. A aquellos que recuerdan nuestras expediciones comunes contra la angustia omnipresente que iba creciendo dentro de su personalidad, germinando a partir de las grietas de las contradicciones insolubles y de la amenaza de un mundo transformado en algo hostil. A aquellos que me han enseñado a comprender sus evasiones a los refugios que proporcionan las ensoñaciones y con los que tuve la posibilidad de vivir tanto los titubeos como el esplendor de los retornos”.
El hecho que el libro en cuestión esté dedicado a los enfermos de personalidad esquizoide o esquizofrénicos carece de importancia. Podría haber encontrado el mensaje de igual modo en una caja de cereales y le habría conferido la misma admiración. Se trata del mensaje, no del mensajero. Se trata de ir enlazando las pistas que he ido recogiendo, una vez han sido lanzadas al aire por los hados. En una tragedia griega, tal vez serían los personajes del coro los que impondrían comentarios sobre los reveses de mi fatal sino, pero en estos años, priman las señales de los letreros luminosos, de las notas garabateadas en libros de segunda mano y sobre todo, los mensajes secretos que algunos artistas grabaron en sus obras inmortales.
Como Eva Syristova, la autora del libro antes mencionado y de su poderosa dedicatoria, quería dedicar estas líneas escritas al azar también a “aquellos” y a vosotros, los que compartís ensoñaciones. Gracias.

* La imagen sobre estas líneas corresponde a “The Rubaiyat of Omar Khayyam“, ilustrado por Ronald Balfour.

jueves, junio 24, 2010

El Sueño en el Templo


Qué bello sanar durmiendo… En los llamados “Templos del Sueño” se practicaba una de las disciplinas más curiosas de la medicina antigua, con métodos parecidos a los que se utilizan en la hipnosis. Esta técnica también era conocida como “incubación” y consistía en provocar el sueño en el paciente en el interior del templo destinado a tal fin, durante el cual, el dios se le aparecía para indicarle el tratamiento a seguir para mejorar su salud. Por lo que he leído, es muy probable que los enfermos tomaran, además, alguna pócima que les facilitaría el sueño o les produciría alucinaciones que eran interpretadas como prescripciones ‘médicas‘.
Si tratamos de acotar el período de máxima popularidad de esta práctica, se podría decir que tuvo su mayor auge en el mundo grecorromano, entre el s. VI a.C. y el S. VI d.C., período en el que esta medicina onírica se practicaba en los santuarios de los dioses sanadores, y como explicaba antes, consistía en que los enfermos pernoctasen en estos templos con objeto de obtener el sueño sanador, durante el cual, el dios en persona se aproximaba al enfermo para ejercer su acción terapéutica o le indicaba un tratamiento para que recuperase la salud.
En el Santuario de Esculapio en Epidauro, templo al que acudían enfermos de todo Grecia, no se exigía un protocolo excesivamente rígido para tener acceso a sus salas de curación. El paciente debía purificarse con un baño de agua fría y hacer una ofrenda al templo. Los enfermos dormían juntos en una sala reservada del templo, el adyton al que sólo se permitía la entrada a los ‘incubantes’. Estos dormían en el suelo, y las grandes serpientes amarillas de aquella región, inofensivas, y símbolo de Asclepio, reptaban entre ellos, contribuyendo al ambiente de misterio ¡Qué hermosa imagen!
Durante el sueño, Asclepio se aparecía a cada uno de ellos, pero en estas revelaciones no ocurrían fenómenos inquietantes o terroríficos, únicamente, la divinidad se presentaba al enfermo y realizaba ciertas operaciones sobre su persona, como consecuencia de las cuales, el paciente despertaba curado. En otras ocasiones, Asclepio indicaba al enfermo el tratamiento a seguir y las ofrendas que debía realizar. Todas las curaciones eran registradas en las lamata y cuidadosamente guardadas en el archivo del templo.
Si les interesa el tema, pueden acudir al “Pluto” de Aristófanes, en el que hallarán una descripción detallada del sueño curador de la ceguera a la que fue condenado por Zeus.

sábado, junio 19, 2010

Marlene y “The Savage”


Cuenta la hija de la artista en la imprescindible biografía “Marlene Dietrich por su hija Maria Riva” que adonde fuera la Dietrich iba el muñeco negro de fieltro al que llamaba “el salvaje“ y que fue su amuleto de buena suerte durante toda su vida. Se convirtió en una de sus posesiones predilectas y durante los rodajes de sus películas, siempre estaba con ella, sentado en su mesa de maquillaje. Considerando que la estrella era bastante descreída en cuanto a la existencia de cualquier poder que no fuera el suyo propio, es cuanto menos, curioso, que manifestara tanto apego a aquella figurita de ojos grandes.

La primera mención que se hace al ‘salvaje’ en la biografía de Maria Riva es durante la grabación de “The Blue Angel”. Una madrugada la Dietrich, desesperada, entró bruscamente en la habitación de su hija y empezó a revolver en su cajón de juguetes acusando a la niña de haberle cogido su muñeco. Tras indicarle la niña que lo tenía su padre porque le estaba arreglando la falda de rafia, Marlene corrió a buscarlo y así pudo acudir al rodaje con el muñeco negro firmemente apretado bajo el brazo.


Durante la filmación de “Morocco” Josef von Sternberg le regaló otro muñeco hecho por Lenci, un chinito, también de fieltro, con pelo negro de verdad, sombrero de paja puntiagudo y zuecos de madera. A partir de ese momento, los dos acompañaban a la estrella en su camerino y aparecen en dicha película y también en la siguiente que rodó la alemana, “Dishonored“.

Explica también Maria que cuando realizaba algún viaje, la Dietrich siempre temía que una caja incluida con especial cuidado en su equipaje fuera robada, en ella constaba la etiqueta “Muñecos Dietrich”. Y aunque la etiqueta estuviera escrita en alemán, el temor de Marlene tal vez no era injustificado, ya que sus muñecos no eran sólo sus mascotas, sino estrellas famosas por derecho propio que se exhibían en la mayoría de escenarios de sus primeras películas en Hollywood.

martes, junio 15, 2010

Malpertuis (1971)


Déjenme contarles un secreto: todavía estoy en Malpertuis. Todavía permanezco en la casa maldita, “mal paso” o puerta al infierno. ¿Cómo no quedar atrapado en la espiral temporal que representa la película? ¿En su alma laberíntica, formada por escaleras que dirigen al inconsciente y por puertas que nos hacen enfrentarnos con el reflejo de un espejo? El amor, la carne y la muerte acechan tras pasadizos secretos o cortinillas de colores. Es imposible resistirse al poder de la magia y la fantasía, y como obra fílmica que desarrolla las estructuras internas de ambos conceptos, Malpertuis es insuperable. Una verdadera “maravilla” que transforma al espectador en actor, para llevarle de la mano por los pasillos de la psique humana: su miseria, sus grandezas; y así de lo más alto a lo más bajo, transcurre la experiencia de Malpertuis, que consigue abolir las nociones de tiempo y espacio.


Esta imagen deudora del surrealismo de De Chirico nos introduce en el universo propio de la película y del mismo modo, nos regala algunas pistas sobre lo que viviremos, y hace de resumen de la aventura. Un periplo. Podemos separar los objetos que aparecen en ella y aislarlos, como conceptos a desarrollar, podemos pasar del busto a la esfera, y luego a la hoja… o llevarlos con nosotros, a modo de amuleto, en el viaje de galerías solitarias que revela la influencia del pintor griego de padres italianos. Pero Giorgio no es el único padre, durante la travesía pueden encontrar huellas de James Ensor, o por supuesto, de Cocteau, pero considero que se trata de pistas siempre legítimas.


He leído algunas páginas sobre el film de Harry Kümel, críticas cinematográficas, pero no las comprendo. Se detienen en disertaciones sobre el argumento, el guión o los actores, analizando las piezas del puzzle de Malpertuis. No es posible. Y por una razón muy simple, la “Leyenda de la Casa Maldita” es una pura obra del fantastique, y como decía antes, si lo quieren, una reflexión sobre sus mecanismos, un manojo de llaves y revelaciones. No hay discurso posible, sólo una vivencia personal y en extremo intensa. ¿Acaso puede alguien explicar sus propios monstruos? Tal vez si hay alguna posibilidad de valorar Malpertuis desde fuera de la trampa, es rememorando el tono que hace específica la película, dicho de otro modo, la forma de vestirla -su mise en scène-. Y he aquí como el autor nos sorprende (y se aleja de la novela de Jean Ray) con el placer por lo grotesco: con sus estampas de vodevil y de circo, con la mascara en todo momento, con el cartón piedra y los decorados que son simulaciones de habitaciones que no existieron ni podrán existir, salvo en nuestra mente creativa, y en la de Cassave.

Por supuesto, si no han gozado de ella, les voy a pedir que entren en la casa. Como bien se dice allí: “si no creen en ellos no hay nada que temer“, así que no pierden nada.

viernes, junio 11, 2010

Tórtola Valencia

“Mis danzas son pedazos de belleza arrancada a la muerte”

No sería necesario añadir más comentarios a esta sentencia de la guapa andaluza. La cita, ya de por sí resulta definitoria: representativa del aura que emanaba la bailarina de danzas exóticas, pero también del clima decadente que perfumaba la Europa de las primeras décadas del siglo XX.

Tórtola Valencia es un icono de una época, una discípula de Isadora Duncan que nos hace remontarnos a noches interminables en tugurios o music halls, noches peligrosas en las que bebíamos champaña barato y nos rodeábamos de falsos fastos y oropeles. Una época que nunca existió, como todas aquellas vivencias hermosas que al recordarlas nos parecen irreales.


Les hablo acerca de la “Bella Tórtola” ahora, evocándola como compañera de correrías de Luis Antonio de Hoyos y Vinent y para que se aventuren en la lectura de “Aromas de nardo indiano que mata y de ovonia que enloquece” colección de cuentos de tinte erótico y fantástico que presentamos en librerías el pasado mes de abril a través de la nueva colección editorial “La Rosa Secreta”, de la cual, escojo los volúmenes e ideo el diseño. No escondo pues, que con esta entrada pretendo hacer propaganda a la colección de relatos del marqués de Vinent, pero no es sólo eso, también me mueve la reflexión sobre aquellos días gloriosos que he vivido como lectora, y el amor a la personita de la bailarina.

Me fascina la mezcolanza que la diva representa de folclore y exotismo, de gracia castiza y de saberes ocultos. Esta mi damita, de inventado pasado, de presencia turbadora, no conocía dueño, ni ascendentes. Adquirió la mayor parte de sus vastos conocimientos por sí misma, ya que era una incansable lectora, y de sí, también provenían sus danzas inventadas: la danza de la serpiente, la danza del incienso (qué nombres tan evocadores, ¿no creen?) resultado de sus incursiones en las danzas africanas, árabes o indias. Los poetas la amaban, sus amantes se rendían a sus pies, pero sólo una mujer catorce años menor que ella, Angelita, consiguió retenerla a su lado hasta el fin de sus días.


La Tórtola como personaje me atrae irresistiblemente, pero la Tórtola tras la seda y las joyas, aún me interesa más. Esa fémina salvaje que iba armada con pistola para defenderse de los hombres. La coleccionista de arte precolombino que consiguió reunir unas doscientas piezas de dicho estilo en su casa, curiosas ofrendas funerarias a los dioses, procedentes de los templos y rituales. Musa de ojos verdes y afición a la morfina. ¿Qué fue de ti?